La esposa del pastor Cash Luna ha confirmado la triste noticia que ha conmocionado a sus seguidores y al mundo evangélico: el líder religioso enfrenta un momento crítico en su vida. A los 62 años, Luna, conocido como el “magnate de Dios”, se encuentra en el centro de un escándalo que podría redefinir su legado. Su imagen de pastor evangélico, construida a lo largo de décadas, se ve amenazada por acusaciones de lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico, que han sido avivadas por su reciente aparición en Nicaragua, invitado por el régimen de Daniel Ortega.
La historia de Cash Luna es una montaña rusa de éxitos y controversias. Fundador de Casa de Dios, una de las iglesias más grandes de América Latina, su ascenso meteórico ha estado marcado por lujos que contrastan con la pobreza de muchos guatemaltecos. Sin embargo, las revelaciones sobre su relación con figuras del narcotráfico, como Marlord Dadiana Chacón Rosel, han dejado a muchos cuestionando la fuente de su fortuna y los verdaderos motivos detrás de su influencia.
Las acusaciones han escalado a tal punto que el Ministerio Público de Guatemala inició una investigación formal en 2018, tras un reportaje de Univisión que expuso los oscuros vínculos entre su iglesia y el crimen organizado. A pesar de sus intentos legales por desacreditar estas afirmaciones, la Corte de Constitucionalidad bloqueó la investigación, blindando a Luna de consecuencias legales.
Mientras su esposa llora la situación, los fieles y críticos se preguntan: ¿es un líder espiritual o un símbolo de excesos? La comunidad evangélica está dividida, y el futuro de Cash Luna pende de un hilo. Con su legado en juego y su vida personal expuesta, la pregunta que todos se hacen es: ¿qué pasará ahora con el pastor que ha desafiado tanto a la fe como a la ley?